viernes, 3 de agosto de 2012

El exceso de velocidad no es solo de Carromero


Iroel Sánchez
Reporta Europa Press que el político sueco Jens Aron Modig “no atenderá mañana en Estocolmo a los medios de comunicación, como inicialmente había anunciado, para no perjudicar a su colega de Nuevas Generaciones del PP Angel Carromero“. Carromero está acusado en Cuba de ser el responsable de un accidente en que fallecieron dos personas mientras realizaba acciones de abastecimiento a la contrarrevolución vinculada a Estados Unidos en compañía de Modig.

Pero a juzgar por informaciones que están apareciendo en la prensa española Carromero no necesita que nadie lo perjudique, su pasado lo ha revelado como un sistemático violador de las regulaciones de tránsito con varios antecedentes  de exceso de  velocidad, aunque es no el único dirigente con esa tendencia en su formación política. Una información publicada inicialmente por Zonaretiro.com daba a conocer lo siguiente:

Carromero fue denunciado por la Jefatura Provincial de Tráfico de Cuenca en enero de 2010 por exceso de velocidad con una multa de 520 euros y la pérdida de seis puntos del carné de conducir; la mayor sanción contemplada en el Código de Circulación español y aplicada únicamente cuando la velocidad del vehículo dobla la permitida.
Para ser multado con dicha sanción, Carromero debería haber conducido a más de 80km/h en una carretera de 30km/h, a más de 160km/h en una de 90km/h o a 219km/h en una autopista en la que se permite conducir hasta 120km/h.
Según fuentes jurídicas, la publicación de su pérdida del permiso de conducción en el BOCM (ver página 210) se debe a que a Carromero se le abrió en mayo un expediente para retirada de carné, presumiblemente por la acumulación de infracciones que conllevaron a una pérdida total de los puntos; algo que se le intentó notificar en su domicilio sin éxito. Así, para cubrir la formalidad de que el administrado conozca sus expedientes, si no se le puede notificar en dos intentos, la ley permite la publicación por boletines oficiales para suplir la falta de notificación. A partir de la misma, Carromero tuvo un plazo de diez días para alegar lo que le interesara, y una vez cubierto ese a que a Carromero se le abrió un expediente para retirarle el carné, presumiblemente porque había acumulado varias infracciones que conllevaron a una pérdida de todos los puntos. La Administración le daba un plazo de 10 días para presentar alegaciones en contra de esta decisión.”

Al hacerse eco de esto elmundo.es  dice que la publicación en el Boletín  Oficial de la Comunidad de Madrid (BOCM) “se debe a que a Carromero se le abrió un expediente para retirarle el carné, presumiblemente porque había acumulado varias infracciones que conllevaron a una pérdida de todos los puntos. La Administración le daba un plazo de 10 días para presentar alegaciones en contra de esta decisión. El diario El País, por su parte, precisa:

Este periódico ha confirmado que de las 45 multas que constan en el tablón edictal de sanciones que Tráfico puso en marcha en noviembre de 2010, al menos dos se debieron a exceso de velocidad. La primera de ellas tiene fecha de 4 de enero de 2010, y fue expedida por la Jefatura Provincial de Tráfico de Cuenca. Tuvo que pagar 520 euros por una multa muy grave (superar en más del 50% el límite de velocidad permitido), por la que perdió 6 puntos. En la segunda transgredió el artículo 40 de la ordenanza municipal de movilidad. La cuantía de 100 euros indica que Carromero no superó el 25% del máximo de velocidad permitida, por lo que la multa fue leve, no implicando la pérdida de puntos.
La tercera de las sanciones por exceso de velocidad le fue impuesta el 3 de enero de este año por la Jefatura Provincial de Tráfico de Burgos. La cuantía: 100 euros. Esta cantidad implica la pérdida de 2 puntos para el dirigente de Nuevas Generaciones. Las 42 infracciones restantes se debieron a que quebrantó el artículo 61 de la ordenanza de movilidad del Ayuntamiento de Madrid, que encabeza la rúbrica de Estacionamiento. Una de estas multas tiene un valor de 30 euros, pero la mayor parte de ellas son de 60 y 90 euros. Otras dos de 200 euros se deben, según consta en la página web del Ayuntamiento, a que estacionó “obstaculizando gravemente la utilización normal de un paso de peatones”.

Parece ser que hay una cultura entre los dirigentes del Partido Popular de violar los límites de velocidad,. En febrero de 2010 el diario Público reportaba sobre el entonces máximo dirigente de Nuevas Generaciones del PP (Partido Popular): “Nacho Uriarte, ha sido imputado por un delito contra la seguridad vial después de que el viernes sufriera un accidente en el centro de Madrid. Tras el siniestro le fue practicada la prueba de alcoholemia, superando Uriarte la tasa legal permitida en algo más del doble”. Y hay más, el 3 de mayo de 2007 José María Aznar que fue jefe del gobierno español a nombre del PP declaró: “eso es como esos letreros que uno ve cuando pasa ahora por las autopistas y le dicen ‘no podemos conducir por ti’, y yo siempre pienso ‘y quién te ha dicho a ti que quiero que conduzcas por mí?… pues eso es lo mismo, quién te ha dicho a ti las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber, déjame que las beba tranquilamente mientras no ponga en riesgo a nadie, ni haga daño a los demás…”, y agregaba: “no puede usted ir a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, no puede usted comer esto, debe usted comer esto, debe usted evitar esto, no debe usted beber esto y además a usted le prohíbo beber vino’… no, no, mire usted, esa no es la solución…”.

La investigación publicada por las autoridades cubanas acerca del accidente señala que “Ángel Francisco Carromero Barrios debió conducir a una velocidad promedio superior a los 120 kilómetros por hora y que frueron su falta de atención al control del vehículo, el exceso de velocidad y la incorrecta decisión de aplicar los frenos de manera abrupta en una superficie resbaladiza, las causas que determinaron este trágico accidente que costó la vida a dos seres humanos”. Varios testigos y peritos lo señalan:

José Antonio Duque de Estrada, trabajador del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien reside en el municipio granmense de Río Cauto y transitaba por el lugar del hecho en una bicicleta, declaró al Órgano de Instrucción:
“El carro me pasó a alta velocidad por al lado, con seguridad iba a más de 100 kilómetros por hora. Rebasó a un tractor que también iba en la misma dirección y después vi una tremenda polvareda, cuando entró a un tramo que está en mal estado. Al aproximarme, ya con menos polvareda, vi al carro impactado contra un árbol en la cuneta. A mi modo de entender, la razón más clara que yo veo del accidente es el exceso de velocidad. Al caer en el terraplén no es lo mismo que en el pavimento, no hay freno que valga, el carro no se sujeta, se desliza y se impactó contra el árbol”.
Por su parte, Lázaro Miguel Parra Arjona, tractorista del INRH y vecino de La Sal, en el municipio Yara, confirmó esta versión: “El carro me adelantó a gran velocidad; luego vi la nube de polvo fuerte y cuando bajó el polvo pude ver el auto impactado en el árbol que está en la cuneta”.
Tanto José Antonio como Lázaro conducían en la misma dirección del auto accidentado, pero Wilber Rondón Barrero, campesino de Río Cauto, venía en dirección contraria, a unos cien metros de distancia del sitio donde ocurrió el siniestro. “Cuando me acercaba vi que el carro perdía el control y se impactaba contra un árbol de la cuneta”, declaró.
Un equipo de la Dirección de Criminalística integrado por: Teniente Coronel Misael Fontes Pérez, oficial de la Sección de Averías, Explosiones e Incendios (19 años de experiencia como perito); Teniente Coronel Inardi Reyes Uriarte, Jefe de la Sección Provincial de Criminalística de Granma (11 años de experiencia como perito); y el Capitán Jorge Fonseca; de conjunto con Fidel Núñez Guevara, Jefe de Ingeniería del Tránsito en la provincia Granma (9 años de experiencia como perito), concluyó categóricamente que el conductor manejaba a exceso de velocidad

Hay otro exceso de velocidad en este caso y es lo rápido que la prensa de ese país se precipitó a acusar al gobierno cubano de lo ocurrido para ahora tener que ir aceptando poco a poco la verdad. 

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